El porteo del bebé

Introducción

Después de pasar nueve meses mullido y abrigado en tu vientre, al nacer, tu bebé tiene una necesidad vital de contacto. Llevándole en contacto contigo, mediante un fular o una mochila portabebé ergonómica, le permites descubrir poco a poco el mundo al que acaba de llegar. Estando abrigado contra tu corazón, tu pequeño está rodeado de sensaciones tranquilizadoras que le recuerdan su vida en el útero: siente tu olor, escucha los latidos de tu corazón, es acunado por el movimiento de tus pasos y puede dormirse o mamar a su voluntad.

Hay multitud de momentos propicios para el porteo: al salir de paseo, a hacer las compras o a dar una vuelta por la ciudad, pero también en la casa para tranquilizarle, permitirle disfrutar de una larga siesta o para poder ocuparte de tus tareas mientras le llevas contigo. Llevale todo el tiempo que tú y él queráis,   sin temor a malacostumbrarle: pegado a ti, tu pequeño tomará poco a poco confianza en él y en el mundo que lo rodea... Es el camino más seguro hacia la autonomía.
 

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> Aprende a portear a tu bebé


 

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