El nacimiento del lenguaje

Introducción

Al año de vida, tu bebé todavía no sabe hablar, pero  ya se comunica: a través de sus miradas, sus posturas, sus gestos o cuando llora expresa sus sentimientos e interactúa contigo. En esta etapa, su potencial es ilimitado: tiene una predisposición natural para adquirir un lenguaje articulado, tiene la capacidad de aprender todos los idiomas y de pronunciar todos los sonidos. Lo más sorprendente es que también puede distinguir diferentes idiomas por su melodía. Poco a poco, sus aptitudes van disminuyendo para concentrarse en el aprendizaje de su lengua materna.

Desde la primera mirada hasta la primera frase, las interacciones que mantienes con tu bebé son fundamentales para guiarlo por la vía del lenguaje: eres tú quien le da sentido a los sonidos que él emite, y también eres tú quien le da ganas de repetirlos por el placer de verte reaccionar y de responder a sus peticiones. Por lo tanto, desde los primeros días, es fundamental que hables con tu bebé todo lo posible, y que balbucees con él: ofreciéndole un entorno propicio, le brindarás todas las posibilidades de progresar de forma rápida y armoniosa.

La adquisición del lenguaje se realiza a un ritmo muy diferente en cada bebé: algunos pronuncian muchas palabras con un año, mientras otros a los dos años siguen hablando una jerga incomprensible. Por lo tanto, debes respetar la evolución de tu hijo. Estimúlalo e incentívalo, pero no le transmitas ninguna presión ya que demasiadas expectativas por parte de los padres pueden hacer que el bebé se cohiba.

> De 0 a 1 mes: el nacimiento de la comunicación
> De 2 a 6 meses: balbuceos en cascada
> De 6 a 9 meses: repetición de sílabas
> De 9 a 12 meses: las primeras palabras
> Entre los 15 y los 18 meses: sed de aprender
> Entre los meses 18 y 24: la explosión del vocabulario
> Alrededor de los 3 años: habla como un adulto

 

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